Arguís ’14

La cosa empezó hace semanas cuando mi amigo Manolo del Puerto de Santa María, me llamó para decirme que como el pasado año se lo había pasado muy bien en Arguis el viernes con mis amigos y yo, vendría el miércoles para conocer mejor la zona y éste viernes nos iríamos los dos a ver y comer lo mejor del Pirineo y así quedamos.

Lo comente con mi amigo Rafa, que se acababa de comprar una MaZeta 250 2t de hace 40 años, con 7.000 kms, con una matrícula como las de antes, en las que te enterabas de dónde era el conductor, para sí ibas un rato detrás de él, aplicarle todos los tópicos de su provincia y de paso reírte dentro del casco tu solo y en este caso había tema porque era SS. Así quedamos para el viernes por la mañana salir en busca del gaditano y…. del coñac bueno-bueno (brandy para los finolis) que nos había prometido.

Pero como en toda buena historia, comenzaron los imprevistos. El día anterior Manolo ya llegaba a Madrid con sus manoplas recién compradas que le fueron presionando un poquito las manetas durante todo el viaje, hasta que al embrague de la K le dio un infarto y a Manolo otro porque se tenía que volver al Puerto abortando el proyecto.
Me informo y me dijo que iba a intentar repararlo para poder estar el viernes al mediodía por Arguis, pero la vida es cruel y le faltaron piezas.

Tras comunicarme las últimas noticias esa noche y darle mi pésame mas sentido por él y por su coñac, espere a Rafa con mi Chuchuqui Inazuma 7 y ½ del 99, por cierto matrícula SS, con sus preciosas alforjas de cuero sacadas de una moto China de desguace pero con dos Ohlins, que aunque viejos, relucen más que el sol, cargada y ya equipado para salir desde Zaragoza rumbo al Pirineo central, con un día, de momento estupendo.

Rafa apareció con su pulida y humeante máquina, (en cuya culata se pueden hacer una docena de gambas a la plancha) aunque la verdad es que no echaba mucho humo y rápidamente pusimos rumbo al norte, justo cuando pasábamos por enfrente de la casa del Alcalde de Zaragoza en una urbanización (no barata) de las afueras, habiendo recorrido 14,3 kms, Rafa me adelanta haciendo cosas raras y honor a cualquier 2 tiempos que se precie: Habia gripado , biela y pistón como luego se supo.

Una vez que contactó con la grúa, salí de estampida de allí. Eran las 10 h y no había tomado ni un vaso de agua, así que puse rumbo a la Posada de Lascellas, (también bodega del Somontano) sitio de lo más recomendable para almorzar como Dios o como alguno de sus encargados en la tierra. Tuve que hacer 30 kms de niebla de verdad, pero mereció la pena aquel bacalao de ración exagerada, con el periódico haciéndome compañía, el vinito de crianza de la casa con su carajillo y todo. Eso sí que es un “Descanso del Motero”.

Con la barriga bien llena, fue el momento de plantear el viaje para llegar sobre las 18 h a Arguis y aprovechar el día, así que llamé por teléfono a una cafetería en Brotó que se crían ellos sus terneras y los entrecottes de ellas son una delicia, pero no siempre tienen. Una vez confirmada la existencia y la reserva de esa mercancía sensible al paladar, salí navegando por la niebla que ya estaba un poco alta, hasta Graus, donde me esperaba un día precioso. Repostar tomando una carretera poco conocida, muy bonita, la del rio Isabena, que a partir del Monasterio de Obarra, se convierte en una excelente ruta de montaña, con túneles, desfiladeros, asfalto bueno y bastante ancha, donde yendo a una marcha tranquila y agradable iba viendo el paisaje, el hielo y la nieve de las cunetas y los restos de bosques de hoja caduca mezclados con pinos.

Atravesé Bonansa bajando el puerto hasta la N 260, girando a la izquierda dirección Castejón de Sos, debiendo pararme en Las Paules, donde una grande y larga procesión de vacas habían tomado el asfalto para exigir mejores pastos, mientras calentaba mis ánimos al lado de un buen fuego en el bar de la carretera.
Pasaron las vacas y salí de nuevo a continuar entre curvas de todos los tamaños mientras tarareaba la canción de Marco buscando a su mama, conduciendo suavemente, viendo el Pirineo nevado, los montes y zonas de sombra de la carretera húmedas. Pasado Castejón me esperaba el congosto (desfiladero) del Ventamillo, de paredes a verticales de mas de 200 m. Una anchura media de 10/12 m que se reparten la carretera y el río, durante 8 kms y donde sí quieres gozar con tus oídos vete con el escape lo más libre posible y estarás dentro de un Auditorio Motorista, deleitándote con los aullidos de un tres o cuatro cilindros y las retenciones de un mono o bicilíndrico. Espectacular!!!
En la salida del valle me esperaba Campo y ya la N 260 buena en dirección a Ainsa, por el puerto de Foradada, nada que destacar aparte de la ladera norte de la Peña Montañesa que avanza como un buque monstruoso hacia el oeste.
Pasada Ainsa y notando ya un vacío espectacular estomacal acelere más de lo legal, atravesando Boltaña y siguiendo el río Ara por una carretera ya más estrecha de montaña, llegaba poco después, a las 15 h, a mi “entrecot prometido”.
Con todo preparado y el periódico desplegado en la mesa, en la mano una cerveza esperando ese medio kg de Ternera de Brotó, bien hecha por fuera y bien cruda por dentro, pero eso sí, caliente, con un crianza Petret. Casi una hora después con el alma en paz y el estómago tranquilo, encare la última etapa del viaje y no por ello menos bonita.
Puse rumbo al norte ascendiendo hasta la entrada de Ordesa y sin entrar allí, continuar por el Cotefablo, precioso como siempre con su montón de curvas enlazadas, desniveles, túneles y buen asfalto, que me hicieron disfrutar y mucho más habiendo tenido la suerte de tener todas las carreteras prácticamente solo para mí. En el lado negativo al llegar a Biescas la niebla me esperaba con los brazos abiertos pero aun así a las 18 h hacia mi entrada triunfal en el Hostal de Arguis, habiendo recorrido 400 kms y 4.000 curvas, por lo menos.
Tras mi instalación, adecentamiento y cambio de ropa, los saludos a los
colegas conocidos, desconocidos y franceses que había unos cuantos, visita a la hoguera oficial, a los organizadores, llego la hora de refrescar el gaznate, de hablar y reírse con todo el mundo. Luego a cenar, unos en el hostal y otros en la hoguera, en total habría unos 70 y tras la última visita a la hoguera, me fui a dormir, que ya me lo había ganado.

A la mañana siguiente, eran las 9,30 cuando estaba pulsando el botón de arranque de mi Chuchuqui y sin tomar ni un café, acelerando suavemente por la carretera de salida de Arguis dirección Jaca, con una fresca temperatura de 0/1º, despacito para no jorobarme de frío, fui subiendo el puerto hasta encontrar los rayos de Sol que daban la sensación de calentar un poquito al mismo tiempo que, horrorizado, al coronar vi todo el valle de Jaca/Sabiñanigo lleno de niebla, lo que implicaba pasar frío extra, así que con santa resignación motera atravesé jaca entre la niebla y poco después aparecía ante mis ojos un precioso día, con el Hostal Anaya delante donde hacen una tortilla de patata que sólo de recordarla me hace saltar lágrimas de la emoción de lo buena que estaba, con su reconfortante tintorro de la casa y cafecito potenciado.

Después de almorzar la vida y la carretera se ven de otra manera, más risueña y positiva que me hizo poner rumbo a Lumbier y de allí seguir subiendo el río Irati, pasando por Itoiz, donde comenzó a llover suavemente por una preciosa vía de asfalto impecable, como la mayoría de las rutas navarras. En Aribe, repostar dirigiéndome hacia Ochagabia por una de las carreteras más bonitas de Navarra dónde hay más paellas que en Valencia, con el paisaje del Pirineo al fondo y a sus pies el bosque de Irati, siguiendo el húmedo viaje en la soledad más absoluta hasta llegar al hostal de mi destino adonde dos días antes dejé encargada su especialidad, el solomillo de potro, que los crían ellos también, con alimentación ecológica, según dicen pero por eso o porque les cantan nanas por las noches o por lo que sea es un manjar especial que sumado a la mousse de cuajada y el Rioja Crianza dio el resultado de una comida estupenda.

Un débil siri miri, me despidió de allí, enfilando la bajada del valle del Salazar, con asfalto impecable, curvas amplias, ancha y paisaje montañés, hasta Navacues donde me desvié por el puerto de las Coronas que te lleva hasta Burgui, recorriendo un trazado que parece que vas por el circuito de Jerez puesto en la montaña y de hecho, los Forales navarros la controlan habitualmente.

En Burgui me dirigí hacia el pantano de Yesa por el desfiladero del Esca y cuando llegaba me pareció atravesar territorio Celta, ya que un montón de monolitos gigantescos cruzaban la carretera marcando el recorrido de un viaducto de la muy retrasada A 23, llegando poco más adelante a la vieja carretera de Yesa, tomándola dirección Puente La Reina, para luego atravesar el bonito puerto de Santa Bárbara y detenerme en el bar del Pantano de La Peña a esperar a Rafa (el gripador de la MZ) y dos amigos más, que querían llegar a Arguis por una antigua pista asfaltada que pasa por Rasal y su famosa fuente de los siete caños.
Poco tardaron y siguiendo esa “original” ruta aparecimos en Arguis, cuando anochecía, salía el humo de las hogueras y miraras por dónde mirarás, se veían motos y motoristas por doquier.

Tras pasar por el Hostal a vestirme de persona y coger una bolsa con dos kgs de cacahuetes para invitar al personal, me fui a pasar por inscripciones y a continuación comenzar a saludar a todos los amigos y conocidos, que se contaban por docenas, invitarles a cacahuetes, interesarme por su estado en general y por amigos comunes. Tras andar un paso o dos repetir ese ritual, que yo creo es la esencia de la moto y de las concentraciones y que se resume en una palabra: Amistad.

Con algunos las paradas eran más intensas, Dino y Antonio de Bcn con los que estuve un buen rato riéndome, la banda de La Resaca que pertenecen a la decoración de Arguis, Javier del “inombrable” moto club navarro Betty Boom, que el pobre este año ha estado jodido de salud pero que siempre tienen víveres y vituallas para invitar al lado de la hoguera, los antiguos organizadores escindidos de la PMZ con Malasemana al frente de ellos, El Mudo, más clásico que Mozart en el ambiente musical y también bastantes franceses con maquinaria de museo, de lo más interesantes. Juanito otro clásico viajero solitario que acababa de volver de los Andes y como fuera de lo normal, hay que resaltar la notoria presencia de un Foro de Rat.

Llego la hora de la cena y la mayoría se preparó su barbacoa con las brasas de la hoguera oficial y los demás nos fuimos a cenar al hostal, donde había también ambientazo.

Exactamente nadie sabe la gente que hubo, pero 478 se inscribieron y bastantes no lo hicieron, que aunque sea una realidad esto, aportar 10 € por persona para pagar los gastos de organización incluyendo los seguros de responsabilidad civil, obligados por la Administración, en los gastos de un viaje desde donde sea, no supone nada y se colabora a continuar y mejorar la concentración más antigua de España y una de las más antiguas de Europa que se haya organizado de manera continuada.

Luego por la noche más de lo mismo, viendo y hablando con motoristas de todas las partes, echando risas, contando mentiras y cotilleando las noticias del mundillo, hasta que llego mi hora prudente de irme a dormir, ya de madrugada, mientras los que quedaron prefirieron retrasar dicho acto.

A la mañana siguiente, sin ni siquiera desayunar, a las 9 iniciaba el regreso a casa con 100 kms de asquerosa niebla muy húmeda, que impedía ver más allá de 50 metros, pero más feliz que una perdiz, por haber podido disfrutar un año más de una reunión como la de Arguis en su 41 edición.

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